- El nuevo Manual de Espacio Público de Bogotá promueve la conectividad ambiental, accesibilidad, seguridad y vitalidad del espacio público de la ciudad. Además, proporciona las herramientas de diseño necesarias para solucionar los obstáculos y las barreras que dificultan la movilidad peatonal y el disfrute del espacio público.
- El documento atiende la problemática asociada con el deterioro y la inestabilidad de las superficies de Bogotá, que se asocian con las llamadas “baldosas escupidoras”, promoviendo la configuración de andenes estables, seguros, accesibles y continuos, construidos de manera que favorezcan el desplazamiento de todas las personas, en pro de una movilidad activa y sostenible.
- Este Manual marca un hito en la revitalización urbana y el reverdecimiento de la ciudad, establecido en el Plan de Ordenamiento Territorial (POT) Bogotá Reverdece 2022-2035, y es un testimonio del compromiso por el cuidado, la inclusión y el bienestar de las y los habitantes de la capital del país.
“Bogotá debe volver a ser una ciudad donde el espacio público sea el teatro de una sociedad que lo usa y lo reconoce como un espacio de encuentro social, creador de tejido social”, expresó la secretaria de Planeación, María Mercedes Jaramillo.
En concordancia con el Plan de Ordenamiento Territorial (POT)Bogotá Reverdece 2022-2035, el nuevo Manual de Espacio Público busca que los diseñadores públicos y privados a cargo de su concepción, y las entidades encargadas de su construcción, mantenimiento y administración, se aseguren de entregarle a bogotanos y bogotanas espacios públicos accesibles, vitales y seguros que, además, reverdezcan la ciudad y garanticen su conectividad ambiental y su capacidad de resiliencia climática. Además, le apunta a enriquecer el diseño de los espacios públicos de la ciudad nuevos enfoques, para que haya mayor identificación de bogotanas y bogotanas con el territorio que habitan, de modo que podamos hacer mejor uso de nuestro espacio común.
“El Manual de Espacio Público nos servirá para reverdecer la ciudad, para cuidarla, y para que las baldosas no nos vuelvan a escupir, entre otros problemas que padecemos los
bogotanos actualmente”, explicó la secretaria Jaramillo. Esto se traduce en especificaciones de diseño que todas las entidades que contratan, construyen o administran espacios públicos deberán cumplir y hacer exigibles. “Es muy importante que el espacio público nos hable de lo que somos y de lo que queremos ser, que nos recuerde nuestros orígenes y nos haga ver nuestros patrimonios y nuestras culturas”, puntualizó.
Por eso, el Manual considera un enfoque integrador de patrimonios no solo materiales sino también inmateriales, entre los cuales hace referencia explícita a la cosmogonía del pueblo Muisca, originario del valle del río Funza (o río Bogotá), cuyos sistemas de conocimiento y formas de uso del territorio deben ser tenidos en cuenta cuando se busque intervenir aquellos lugares que son sagrados para ellos y que, por lo tanto, deben serlo para cualquier bogotano.
Con este objetivo, el documento otorga al diseño de los espacios públicos un valor pedagógico y simbólico, que debe materializarse en sus trabajos. Así mismo, considera un enfoque de cuidado, buscando garantizar que los espacios públicos sean 100% accesibles para todos, con un énfasis particular en la caminabilidad y la seguridad de las mujeres, los niños y las niñas, las personas mayores y aquellas con alguna discapacidad.
“Un espacio público que nos cuida a todos es un espacio que todos querremos cuidar y eso es fundamental para Bogotá en este momento”, concluyó María Mercedes Jaramillo, secretaria de Planeación.
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